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septiembre 14, 2018

SOLEDAD Y ECO

Hace un poco tiempo, un buen cliente nos confesaba una vivencia con su equipo. Nos decía que cuando hablaba con algunos de sus directivos no se sentía cómodo. Estaba realizando planteamientos estratégicos sobre su sociedad. Y estos directivos no compartían su visión. Pero tampoco tenían una visión alternativa o distinta. Nuestro cliente estaba asistiendo a una serie de incómodas reuniones. De alguna forma, las personas de su confianza no colaboraban.

En las reuniones se entraba en debates absurdos. Saliendo temas y asuntos cada vez menos relacionados con los planteamiento iniciales. Desviándose de los asuntos capitales, derivando en una inverosímil situación. Nos dijo que llegó un momento en el que se oía si mismo. Reuniones del todo improductivas, en las que en algún momento se perdieron los papeles.

Analizada la situación, observamos que es más frecuente de lo que cabría esperar. Es una situación que acaece en demasiadas empresas. Independientemente de su tamaño ¿Cuál es el motivo? Entramos a valorar.

Frecuentemente el personal directivo o de confianza de pequeñas y medianas empresas tiene unas características concretas. Habitualmente son personas cercanas o del entorno del empresario. Que han nacido con la empresa y han crecido con ella. Que tienen una enorme lealtad a la empresa y al empresario. Y sobre todo, que han dado parte de su vida por ella.

Lo anterior supone que han sido unos empleados involucrado y entregados. Conocedores por lo general, de su oficio. Especialistas en el desempeño de su tarea. Pero con una característica: no supone que hayan de poseer visión estratégica.

Esto conlleva a que, por lo general, el empresario deposite en ellos la confianza para contrastar su planificación estratégica. Esto genera expectativas en el empresario, esperando recibir una adecuada respuesta. Pero genera estrés entre estas personas cercanas. El motivo es que estos trabajadores de confianza no llegan a entender el pensamiento estratégico. Y lo que es peor, genera desconfianza ante el futuro de la empresa.

El empresario necesita contrastar con su entorno cercano hacia dónde dirigir su empresa. Sin embargo, encuentra resistencia e incapacidad para dar adecuado feed-back. Se generan tensiones, desconfianza, miedo y frustración.

Si como empresario te has enfrentado en alguna ocasión a una situación similar ha llegado el momento. El momento de dar un salto cualitativo en tu empresa. De comenzar a incorporar en tu equipo a profesionales con visión estratégica. Es el momento de evitar la soledad del empresario.

Desde EQ Abogados y Consultores queremos ayudarte. Mientras tanto sé feliz.