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BASES PARA EL CÁLCULO DEL UMBRAL DE RENTABILIDAD diciembre 01, 2016

BASES PARA EL CÁLCULO DEL UMBRAL DE RENTABILIDAD

 

En este artículo trataremos de profundizar en el conocimiento de las variables que intervienen en el cálculo del umbral de rentabilidad, y que ya anticipamos en artículos anteriores. Para ello nos centraremos en este artículo en la “determinación” del umbral de rentabilidad para períodos de tiempo anteriores, es decir, con datos existentes, que es el supuesto más sencillo.

Recordemos la fórmula del punto de equilibrio.

U.R. = Gastos Fijos / (1- Gastos Variables/Ventas)

Es el momento de hablar de cada una de las variables que intervienen en la ecuación. Insistimos, en este artículo vamos a poner las bases para calcular el umbral de rentabilidad con datos existentes de períodos anteriores.

Imaginemos que estamos a final de año. Vamos a realizar un pequeño juego. Antes de preguntar a nuestro asesor o a nuestra administración, por el resultado del ejercicio, vamos a tratar de calcularlo por nosotros mismos. Para ello lo primero que deberemos de hacer es calcular qué nivel de ventas deberíamos de haber alcanzado para no entrar en pérdidas ni en beneficio, es decir, el umbral de rentabilidad, y sobre esto podremos conocer el resultado de la empresa.

Lo primero que hay que hacer es fijar los criterios.

  • Como somos “gestores”, es habitual que evaluamos la marcha del negocio en función de la tesorería (criterio de caja), sin entrar en consideraciones fiscales o contables. Dicho de otro modo, desde el punto de vista de la gestión, una empresa marcha bien o mal de acuerdo con el “resultado monetario” que produzca a final de año, o lo que es lo mismo, de acuerdo al resultado de su tesorería.

Tanto para autónomos como para pequeñas empresas, la gestión se mide por el dinero de la compañía, o más concretamente por la variación del dinero que se produce en un período de tiempo. Si crece, la empresa marcha bien, si decrece la marcha es inadecuada. Lógicamente esto anterior tiene demasiadas implicaciones y se aleja de la ortodoxia academicista, pero es perfectamente válido para casi todas las empresas, en unas determinadas circunstancias, que casi siempre se cumplen, y que más adelante expondremos.

  • Para evitar los efectos financieros que distorsionaría el cálculo del umbral de rentabilidad, lo que haremos será seguir la metodología de los “Flujos de Caja al Devengo”.

Es decir, los flujos de caja son los flujos monetarios. Pero en los cálculos que se realicen, se considerarán a la fecha del devengo, y no en la fecha en la que realmente se produzcan. Dicho de otro modo, consideraremos como si todos los cobros y pagos se realizan de contado, sin períodos de cobro o de pago. Esto anterior supone una gran simplificación del problema, pero muy práctica.

Pero esta simplificación tiene una gran ventaja. Al no considerar el efecto financiero de los cobros y pagos, cualquier resultado que obtengamos se adelanta al mismo en el tiempo, o lo que es lo mismo, independientemente del momento en el que se cobren o se paguen las cosas, el resultado obtenido sería el real, lo que serviría para adelantarse a posibles problemas de déficit en una empresa, otorgando una oportunidad al empresario para reajustar sus gastos y sus ingresos.

De esta forma, los “Flujos de Caja al Devengo” serían el resultado de considerar todas las partidas contables que vayan a producir entradas o salidas monetarias, pero computándolas en el momento del devengo, es decir, a fecha en la que se produce la obligación o el derecho (fecha de factura). Para ello basta con analizar un balance de sumas y saldos de ingresos y gastos de explotación.

Todo parece muy complejo, pero en la práctica es realmente sencillo. En un artículo posterior haremos un ejemplo simulado.

  • Igualmente, para evitar distorsiones en el margen de la empresa, no se considerará la variación de existencias, suponiendo que se trabaja contra pedido, o que dicha variación de existencias es pequeña frente al monto total de ventas de la empresa en un ejercicio.

Es importante tener esto en cuenta debido a que aquellas empresas que trabajan contra stock, fundamentalmente por la estacionalidad de ventas, al realizar cálculos de compras y aprovisionamientos frente a ventas (que no es otra cosa que el margen bruto), pueden enmascarar un resultado positivo o negativo en función de dicha variación de existencias.

Es evidente que existen más casos en los que una empresa trabaja contra stock, siendo el más común la estacionalidad, pero también frecuente en aquellas empresas en las que se continúa trabajando sin haber tomado medidas frente a una caída de las ventas, o un reajuste del mercado, lo que finalmente comporta un déficit y ha sido el motivo por el que muchas empresas se han visto forzadas al cierre. Pero esto será materia de otro análisis a detalle posterior.

Con todo lo anterior, ya estaríamos en disposición de calcular qué ventas son las que una empresa debería de haber alcanzado en un período para no perder dinero.

En cualquier caso, el cálculo puede realizarse sin haber cerrado un año o un ejercicio completo, para lo cual la recomendación es considerar siempre los 12 últimos meses, es decir, un interanual, para de esta forma poder incluir cualquier efecto como vacaciones, estacionalidad de las ventas, climatología, etc.

En el próximo artículo comenzaremos a analizar gasto por gasto, así como a clasificarlo como fijo o variable.

Sed felices

Jose Antonio Caballero Ruiz